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La grabación de la batería depende de lo que necesita cada canción, y eso suele significar que suene como si se hubiera tocado a la vez con el resto del grupo. Eso implica prestar mucha atención al sonido de sala con micros ambientales, siempre que la sala tenga buena acústica. Coloca un par de micros alejados delante de la batería, entre tres y cinco metros de la misma. Utiliza un sólo micro mono a la misma distancia, pero justo enfrente. Los mejores son los micros de válvulas o de condensador de gran diafragma, así como micros ambientales dedicados como los Earthworks, funcionando con un patrón omnidireccional para captar frecuencias del sonido de sala.Resurge la configuración original con un sólo micro, conocida como “Ringo”: un micro dinámico sobre los timbales y la caja, lejos del entorno del golpe. Cuando lo comprimes te da un buen sonido de batería global. Emplea este método si únicamente posees un micro, y si tienes dos coloca el otro junto al bombo.
Se recomienda grabar la batería ajustando los micros de sala hasta que la batería suene bien en su conjunto, y después emplear micros específicos para cada elemento, rellenando el sonido donde sea necesario.
La opción contraria es obtener buenos sonidos aislados con sus propios micros y añadir algo de espacio con los micros ambientales. La decisión depende del resultado que busques.
Aquí tienes otra forma de grabar una batería:
El camino más sencillo para grabar una batería consiste un usar tres micros. Para los micrófonos superiores puedes empezar ajustando el compresor con un ratio de 7:1, un ataque de 5ms y release automático. El umbral debería ajustarse de forma que todas las señales aparezcan en el medidos de reducción de ganancia, lo que podría resultar un ajuste de –30dB. Para el bombo, empieza con un ratio de 10:1, un ataque de 7ms y release automático. Asegúrate de que el bombo registre al menos 5db en el medidor de reducción de ganancia. A no ser que tengas un micro dinámico muy bueno, colocarlo directamente enfrente de la maza te dará un sonido apagado y sin vida. Si lo desplazas un poco, fuera del centro, capturarás algunas resonancias naturales además del ataque general, con el resultado de un sonido con más cuerpo. Dicho esto, si te mueves demasiado a la izquierda o hacia la derecha, la pegada puede llegar a ser demasiado explosiva, así que lo mejor es que experimentes hasta encontrar el lugar idóneo.
En los micros que se colocan sobre la batería, la imagen estéreo ya está presente, así que no hay necesidad de panoramizar. Aunque es normal panoramizar el bombo al centro, hoy día eso no es necesario. La costumbre viene de los tiempos del vinilo, en los que si colocabas un golpe de bombo completamente hacia un lado, la aguja del tocadiscos podría saltar fuera del surco. Piensa que también, en que el golpe del bombo está lleno de energía, y que si lo panoramizas a un extremo, uno de tus altavoces va a tener que trabajar más. Centrando el panorama tus altavoces se repartirán el trabajo. Así que, a menos que estés haciendo algo particularmente creativo o hayas grabado dos baterías, lo habitual es colocarlo totalmente en el centro.
La ecualización es necesaria debido a lo que se conoce como “efecto de proximidad”. Si el micrófono se coloca demasiado cerca del bombo, los golpes de aire pueden dar lugar a una frecuencias graves bastante molestas. Es importante no abusar de la Eq aquí, ya que solamente es necesario un pequeño recorte. Para la mayoría de los bombos, un pequeño realce en la región de 6-12Hz puede acentuar el “clic” del ataque, mientras que ligeros realces en la región de 2KHz lo harán más sordo. Si necesitas un bombo más explosivo, aplica un pequeño realce en los 100Hz, y si hay demasiada resonancia o el sonido retumba, aplica pequeños recortes en 200-350Hz. Escucha cuidadosamente lo que has grabado, intenta eliminar cualquier frecuencia que no deba de estar presente y refuerza las que tengan que estarlo más. Para acentuar el golpe de caja en lo micrófonos de ambiente, prueba subiendo 5dB en la región de 280Hz y recorta 2dB en 12 KHz para eliminar el hiss en la parte alta del espectro. Si quieres sacar el impacto de la baqueta, realza alrededor de 5 KHz y, para conseguir un poco de resonancia, prueba a reforzar la banda de 100-300Hz. Un pequeño realce entre 7 y 10KHz puede potenciar el carácter metálico del charles, mientras que ligeros realces alrededor de 500Hz-1KHz harán más presente el “clang”.
Lo más probable es que no estarás grabando baterías por sí solas, porque tienes que considerar al resto del grupo. Podrías estar en una situación donde estés doblando una batería en directo a una pista completa con el objetivo de sustituir baterías programadas, pero lo normal es que tengas cuatro o cinco músicos esperando aburridos a que acabes de ajustar el sonido de la batería, preguntando con insistencia cuándo pueden empezar a tocar.
Puedes tomar dos alternativas. Grabar tomas en directo de todo el grupo tocando a la vez, o buscar una buena pista de batería mientras el resto del grupo actúa como guía de fondo para inspirar al batería. Opta por la primera si el grupo está bien engrasado o su presupuesto es ajustado, pero apuesta por la segunda si te parece muy complicado que todos ellos consigan una buena toma conjunta al mismo tiempo. Pero si decides la segunda opción, siempre merece la pena intentar grabar el resto de los sonidos lo mejor posible, y más al cantante. No es raro que esa guía vocal acabe formando parte de la grabación final, porque el vocalista estará cantando sin ninguna presión ni agobio.
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